sábado, 21 de julio de 2012

INSTANTÁNEAS
























INSTANTÁNEAS

Hay fotos que cuando las ve uno se lleva una gran satisfacción. ¡Mira! ves... a Luisa, a Rosa, a Fermi y Juana echándose una partidita de cartas en la puerta de su casa,  un rato entre vecinas siempre agrada. Y sin hacer trampillas, para que nadie se enfade... Quien más llama la atención es Luisa, para los albercanos Luisa la Pitoca. 
Y te diré, Luisa hacía obleas con gran maestría. Pero, sobre todo era conocida  porque era una estupenda “partera” y con ello hacía una gran labor. Pues abría el paso al médíco y a la familia de la parturienta sus conocimientos y experiencias siempre venían bien. 
Antes que ella estuvo de partera la señora María la de Pale, madre del Gafas (buen peluquero) pero se fueron al norte. 
Entonces quedó Luisa y la recuerdo cuando iba a  buscar “ la cartera de los partos” o a dar la noticia  “todavía queda un poquino pero ya se va acercando” y para allá iba el médico. 
Hoy los tiempos han cambiado y ni en los pueblos pequeños, ni en las casas   ya  nacen los niños. Si a algún mozalbete le preguntas: ¿Dónde has nacido? La respuesta más acertada es  que te conteste que en la Residencia, es decir “residenciano”.
Pues mira, yo nací en la Calle del Tablado en el número 56 y “soy albercano, cochino y marrano”, como se dice, y también “Tablaeño” ¡ A mucha honra, eh!
Y es que en La Alberca los hay “puentinos”,los nacidos en La Puente; “pedragaleños”de la calle del Pedregal; “barrionueveninos”, los nacidos en el Barrio Nuevo, “juegadardinos de la calle Juegadardos; etc,etc.
 ¿Y los nacidos en la Balsada? ¿lo sabrá Barés?
Mi amigo Pedro creo que es “puentino”, Andrés “barrionuevino”, José Luis (¡El gran José Luis!) además de ser de Alfranqueño creo que es “espeñiteño ,y si no, anotar investigación...
Pues te diré, siguiendo  con Luisa la Pitoca, todavía por la década final de los sesenta había algunas albercanas que vivían en ciudades, con grandes adelantos ya, y preferían ir al pueblo a dar a luz a casa de su madre y allí estaba Luisa, Don Luciano y si la cosa se complicaba porque fuera una cesárea con Jacinto o con Serafín se iba a Salamanca. Hoy los tiempos ya han cambiado.
No obstante  se queda uno pensando... ¿Qué se jugarían con la partida? ¿Una pinta con queso? ¿Despegar, después algunos  bizcochos? Las sonrisas  dicen que  un rato bueno  están pasando.
Y, no te digo nada, si en el momento que una decía:¡las cuarenta! Rebuznaba al instante un burro de  dentro de  la cuadra...,o ladraba un perro (¡calla, “coñe, atontao”...!)  entonces ya era para morirse de risa... (como te está pasando  a ti ahora...)



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